Rechazo a la política migratoria de Trump también moviliza votantes

Encuestas anticipan ventaja demócrata en las elecciones intermedias, pero la duda es si lograrán una victoria amplia o cerrada​

Tras el fiasco de las elecciones presidenciales de 2016, cuando encuestadores predijeron el triunfo de la demócrata Hillary Clinton sobre el republicano Donald Trump, y ocurrió todo lo contrario, el negocio de las predicciones quedó muy mal parado y una extrema cautela prevalece desde entonces a la hora de vaticinar resultados.

Pero en esta elección de medio término, el grueso de los encuestadores parece coincidir en que varios factores se han alineado para favorecer a los demócratas en controlar una o ambas cámaras del Congreso. La pregunta es más bien si será por márgenes cerrados o si, de hecho, una ola azul arropará a los republicanos.

En menos de una semana, y si todo fluye de forma normal, se sabrá si, de hecho, el descontento, la frustración y la ira de los votantes por el efecto que las políticas de Donald Trump han tenido en sus bolsillos y en sus vidas, se traducen en un cambio de mando en el Congreso por los últimos dos años de la presidencia republicana.

Diversos medios reportan sobre una movilización orgánica de electores donde familiares y amigos se alientan entre sí a votar por adelantado o a garantizar el voto en persona. 

Y esto es especialmente cierto entre los latinos que no solo han visto sus finanzas afectadas sino que se han convertido en víctimas directas e indirectas de la violenta maquinaria de detenciones y deportaciones de Trump. Muchos votantes latinos son parte de familias de situación migratoria mixta y algunos de sus integrantes han sido detenidos, deportados o simplemente son blanco de perfilamiento racial por parte de agentes migratorios. Eso sin contar aquellos cuyos familiares han muerto a manos de agentes de ICE.

De hecho, los votantes latinos fueron parte de la coalición que catapultó a Trump a la presidencia en 2024. Se calcula que un 43% de los electores hispanos votaron por Trump en esa elección comparado con el 35% en la elección de 2020 que el demócrata Joe Biden ganó.

Pero lo que vino después fue como un balde de agua fría pues su guerra en Irán y su guerra arancelaria, incluso contra países aliados, ha aumentado el precio de todo, incluyendo alimentos, gasolina y servicios. Al mismo tiempo Trump ha promovido recortes a beneficios médicos y alimentarios afectando también a ciudadanos y residentes legales.

Esa maquinaria de detenciones y deportaciones se supone que se centraría en “criminales” pero se ha enfocado en trabajadores sin historial delictivo, muchos con décadas viviendo aquí. Muchas familias han perdido proveedores y empleos generando un descalabro económico y humanitario.

Y ha sido esa crueldad y esa violencia la que parece haber provocado un cambio de perspectiva entre los latinos y entre muchos votantes estadounidenses en general, sobre todo los independientes. 

En Arizona, la AP entrevistó a Sandra Ramírez, una latina arrepentida de haber votado por Trump en 2024 tras ver los efectos de su política migratoria sobre esta comunidad. “Hay mucha gente que sufre acoso por el color de su piel, y eso no está bien…Nunca volveré a votar por los republicanos”, indicó.

“Albert Rodríguez, un tatuador de Phoenix, afirmó que en su día apoyó a Trump. Pero luego vio cómo el gobierno llevaba a cabo operaciones de control en Chicago, Minneapolis y Los Ángeles.

Dijo que el presidente prometió perseguir a los inmigrantes que fueran delincuentes, pero que, en cambio, los agentes de ICE han estado ‘persiguiendo al vendedor de paletas’, en referencia a la gente que intenta ganarse la vida vendiendo helados”, escribió la agencia.

“Me arrepiento muchísimo”, dijo Rodríguez sobre votar por Trump en 2024.

De manera que si algo queda claro y los sondeos confirman, es que el tema migratorio que tanto ayudó a Trump y a los republicanos en los comicios de 2024 ha pasado a ser un problema de marca mayor en 2026 para ellos por la violencia, crueldad e impunidad que caracterizan sus operativos. 

En encuesta tras encuesta, los estadounidenses afirman que la política migratoria ha ido demasiado lejos.

Y si la crueldad fuera poco, las deportaciones repercuten en el bolsillo de todos los estadounidenses pues la pérdida de mano de obra inmigrante en sectores clave de nuestra economía, como la agricultura y la construcción, supone que bienes y servicios suban de precio tornándose en un ‘impuesto de ICE’ que nos golpea a todos. 

La solución sigue siendo una vía a la legalización de los indocumentados y si las elecciones traen un cambio de mando en el Congreso quizá puedan sentarse las bases para ir afinando la estrategia para impulsar la esquiva reforma migratoria que lleva décadas sin concretarse.

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