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Congelan once partidos al jugador que empujó a la silbante Lizzet García

El tribunal de penas castigó con mano firme la conducta violenta en la Liga de Expansión, desglosando la sanción en tres faltas graves al reglamento​

¡Cayó la guillotina con toda su fuerza en el tribunal de penas de la Federación Mexicana de Futbol! Este martes se destapó el esperado y severo castigo para el futbolista de Tepatitlán FC que perdió la cabeza el viernes pasado, confirmando que la Comisión Disciplinaria no se anduvo con medias tintas ante la flagrante agresión física sufrida por la silbante Lizzet Amairany García Olvera.

El infractor recibió una suspensión masiva de once partidos reglamentarios, una sanción ejemplar que de golpe lo deja fuera de combate por lo que resta del Torneo Apertura 2026, lo cual frente a las sospechas que pesan sobre varios de sus jugadores por su participación en las apuestas ilegales que ha combatido con todo la Federación Mexicana de Fútbol.

La Comisión Disciplinaria no tuvo piedad e hizo un desglose quirúrgico del castigo para dejar en claro que las agresiones a la autoridad se pagan muy caras en las canchas de nuestro balompié. El futbolista del conjunto jalisciense tendrá que pagar un partido de congeladora por el simple hecho de recibir la segunda tarjeta amarilla del encuentro.

A esa sanción inicial se le sumaron de inmediato tres partidos adicionales debido al uso de un lenguaje vulgar o por actuar de un modo completamente ofensivo, insultante y humillante hacia la jueza central, rematando la cuenta con siete juegos más de castigo directo por la conducta violenta ejercida.

Todo el calvario para el equipo alteño se originó el viernes pasado al minuto 58 del cotejo entre el Tepatitlán FC y el Cancún FC, cuando el atacante no supo contener sus emociones tras reprochar de forma airosa una marcación de la árbitra central. El jugador ya se encontraba amonestado y su tremendo berrinche obligó a Lizzet García a sacarle el segundo cartón preventivo para mandarlo directo a las regaderas.

Totalmente fuera de sí y perdiendo los estribos, el futbolista se acercó a la colegiada con una postura sumamente amenazante para finalmente darle un empujón inadmisible antes de enfilarse al vestidor de los Alteños, lo cual se sanciona severamente, como fue el resultado, aunque de acuerdo a la gravedad de los hechos le salió barata la sanción.

Dicha acción de barrio bajo desató una oleada de severas críticas en las redes sociales y en los medios deportivos nacionales, provocando que la Comisión de Árbitros saliera de inmediato a manifestar públicamente su total respaldo y protección hacia su integrante agredida en el terreno de juego.

Aunque el jugador intentó apagar el fuego ofreciendo una disculpa pública en las últimas horas a través de los canales institucionales de la jauría fronteriza, el reglamento se le aplicó de manera rigurosa para mandar un mensaje contundente a todo el gremio futbolístico de México.

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