ICE rechaza cámaras automáticas y reabre la herida de los operativos sin pruebas en video
Un informe federal alerta sobre fallas en el uso de cámaras corporales mientras el ICE defiende su postura por motivos de privacidad
La negativa del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) a implementar cámaras corporales con activación automática vuelve a poner bajo la lupa la actuación de los agentes federales. La decisión llega en medio de cuestionamientos por operativos migratorios, arrestos agresivos y tiroteos en los que la falta de grabaciones ha complicado la exigencia de transparencia y rendición de cuentas.
De acuerdo con un informe de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental de Estados Unidos (GAO), el ICE necesita reforzar los mecanismos que garanticen que sus agentes enciendan las cámaras cuando corresponde. Sin embargo, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), responsable de la agencia, rechazó una de las principales recomendaciones: incorporar tecnología que active los dispositivos automáticamente en determinadas circunstancias.
El argumento oficial se centra en la privacidad. El DHS advirtió que el sistema podría grabar accidentalmente conversaciones delicadas con informantes o víctimas, así como situaciones en las que la grabación esté restringida.

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La muerte de un mexicano expuso las fallas
La discusión adquirió mayor relevancia tras la muerte de Lorenzo Salgado Araujo, un mexicano que había vivido más de 35 años en Estados Unidos y que murió por disparos de agentes del ICE en julio de 2026.
Los agentes involucrados no llevaban cámaras corporales, lo que generó preguntas sobre el despliegue de estos equipos y la capacidad de documentar actuaciones en las que se utiliza la fuerza.
Meses antes, la entonces secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, había anunciado que los agentes desplegados en Minneapolis recibirían cámaras corporales. La funcionaria también señaló que el programa se extendería al resto del país conforme hubiera recursos disponibles.
El Congreso destinó $20 millones para completar el plan de implementación. Aun así, la distribución de los dispositivos y la capacitación del personal continuaron siendo asuntos pendientes.
En su reporte, la GAO indicó que el DHS aseguró que todas las oficinas del ICE habían recibido cámaras para el 5 de agosto. No obstante, el departamento reconoció que la capacitación obligatoria seguía en marcha.

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Confusión y falta de reglas claras
El informe también identificó problemas prácticos. Algunos agentes entrevistados no tenían claro cuándo debían encender sus cámaras, por ejemplo, durante registros vehiculares o traslados de detenidos. En una oficina del ICE, la incertidumbre fue tal que el personal todavía no utilizaba los dispositivos pese a haber recibido capacitación.
La GAO advirtió que estas deficiencias elevan el riesgo de que incidentes relevantes queden sin registro. Por ello, recomendó mejorar los controles de activación, actualizar los planes de gestión y establecer indicadores para evaluar si las cámaras contribuyen a la seguridad, la transparencia y la confianza pública.
El DHS aceptó seis de las siete recomendaciones, pero mantuvo su rechazo a la activación automática. La GAO, por su parte, sostuvo que mecanismos adicionales ayudarían a garantizar que los agentes cumplan las reglas vigentes.
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