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El techo solar de tu coche puede romperse de golpe sin previo aviso: más de 4.000 casos y una década de investigaciones lo avalan

Las reclamaciones por roturas espontáneas de techos solares vuelven a crecer en 2026 y ya afectan a cientos de modelos.​

Que un techo panorámico se rompa repentinamente mientras el coche está circulando no es un fenómeno que haya aparecido ahora. La Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras de Estados Unidos (NHTSA) comenzó a investigarlo hace más de una década y terminó ampliando el análisis a prácticamente toda la industria después de detectar que las incidencias no estaban concentradas en un único fabricante.

El asunto vuelve ahora al primer plano porque las reclamaciones están creciendo. Una investigación de The Wall Street Journal cifra en cerca de 500 los casos comunicados a la NHTSA únicamente durante 2026, una cantidad próxima a los aproximadamente 550 registrados durante todo 2025. Los avisos de los últimos tres años abarcan más de 200 modelos de 17 fabricantes diferentes y alrededor del 20% corresponden a vehículos producidos entre 2025 y 2026.

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La NHTSA lleva más de una década investigando roturas espontáneas de estos cristales.

La NHTSA lleva investigando estas roturas desde 2013

Uno de los primeros expedientes de gran alcance comenzó con el Kia Sorento en 2013, pero las pesquisas acabaron yendo mucho más allá de ese modelo. La posterior revisión de la NHTSA analizó 13 fabricantes, 97 modelos comercializados entre 2006 y 2016 y alrededor de diez millones de vehículos equipados con techos panorámicos de más de medio metro cuadrado. Los fabricantes comunicaron más de 4.000 episodios de rotura espontánea durante ese proceso.

A pesar del volumen de incidencias, el organismo estadounidense cerró finalmente la investigación sin encontrar evidencias suficientes de un defecto de seguridad común que justificase una actuación generalizada. Tampoco detectó accidentes vinculados directamente a esos más de 4.000 casos y únicamente constaban unas pocas lesiones de cierta consideración, uno de los motivos por los que estas roturas rara vez han terminado provocando campañas de llamada a revisión.

Determinar qué inicia la fractura tampoco resulta sencillo. Entre las posibles causas aparecen pequeños impactos de piedras u otros restos proyectados desde la carretera, tensiones acumuladas en el cristal y cambios bruscos de temperatura. El aumento de tamaño de los techos panorámicos amplía además la superficie expuesta a estos factores, mientras que los defectos de fabricación continúan contemplándose como una posibilidad en determinados casos, pero no como una explicación general para todos ellos.

 

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